La mayoría de las personas tenemos deseos de destacar en nuestro puesto de trabajo para poder alcanzar nuevas oportunidades, mejores salarios o simplemente, para sentirnos reconocidos o satisfechos con nosotros mismos. Otras personas prefieren la seguridad y no asumir mayores responsabilidades. Cada uno es como es, pero en el mundo profesional actual es importante tener alguna ambición por mejorar y crecer, ya que no hay un trabajo realmente seguro y que dure toda la vida. Debemos prepararnos para ser capaces de hacer más cosas y hacerlas mejor. Y por supuesto…, también hay que conseguir que eso tenga alguna trascendencia en forma de reconocimiento o de promoción personal. Pero…, ¿cómo hacer que nuestra contribución a la empresa sea valorada y es su caso premiada?.

Si no consigues hacer visible tu potencial y dejar clara tu contribución en el entorno de tu puesto de trabajo, es fácil que acabes pasando desapercibido y que, finalmente, tanto tu aportación personal como tu posición no lleguen a ser reconocidos y valorados adecuadamente, con lo que resultará muy difícil que obtengas una compensación por ello o un ascenso profesional, si es que ese es tu interés.

Una forma de conseguir avanzar hacia el objetivo de crecer en una organización es salir de la rutina habitual de tu trabajo. Si haces siempre lo mismo y de la misma forma sin aportar algo que sea destacable, difícilmente conseguirás que eso que haces sea tenido en cuenta y llegue a las personas que realmente pueden influir en tu crecimiento personal.

Esto no va únicamente de trabajar más horas o de producir más de lo que se exige para tu puesto; de hecho, eso seguramente no será lo que va a hacerte crecer, al menos necesariamente. Si tan productivo eres en esa función específica, tal vez no interese a tus jefes el sacarte de ahí para poner a otro que no lo sea tanto. Sin embargo, si eres capaz de proponer una mejora en un proceso que permita que todos puedan ser más productivos, sin duda eso sí te hará destacar y con ello proyectarás notoriedad hacia la empresa.

Cuando se contribuye positivamente, más allá de la propia labor en el puesto, al mejor funcionamiento de una organización, no solo se demuestra tener capacidad e iniciativa, sino que se da a conocer el compromiso de quien lo hace. Y pocas cosas hay que gusten más a una organización que el compromiso que demuestres hacia ella y hacia la consecución de sus metas. No obstante, hasta en estas cosas hay que saber actuar. No se trata de estar permanentemente queriendo demostrar a los demás lo que vales con continuas propuestas o actuaciones, ya que posiblemente no consigas el efecto que buscas o incluso acabes provocando el efecto contrario.

Estas cosas deben dosificarse y, sobre todo, se debe estar muy seguro de que aportarán valor a los objetivos del equipo y de la empresa. Las propuestas, sean grandes o pequeñas, que tienen posibilidad de éxito son las que previamente se han meditado a conciencia. Hay que valorar los pros y contras, los riesgos y beneficios, así como las objeciones que puedan aparecer en el momento de hacer o implementar propuestas. Y sobre todo, hay que estar dispuestos a asumir la posibilidad de equivocarse y, en su caso, saber reconocer la responsabilidad de esa equivocación. Así son las reglas de este juego.

Pero no nos preocupemos en exceso por eso; solo se equivocan las personas que tienen iniciativa, las que afrontan las decisiones y las que se enfrentan de cara a los problemas para tratar de darles solución; los demás no se equivocan nunca, por eso no suelen llegar muy lejos. Además…, este es el único camino posible en el reto que te has marcado, así que hay que asumirlo. Pero lo cierto es que muchos no lo asumen…

De hecho, pese a que la mayoría de las personas tiene la ambición de crecer profesionalmente y mejorar sus condiciones salariales, un gran porcentaje de ellas llega cada día a su puesto de trabajo con un pensamiento fijo en el subconsciente…, la hora de terminar la jornada. Cumplen con la realización de su tarea, sí…, pero sin otra motivación que el disfrutar del dulce sabor del final de la jornada y cobrar a fin de mes por ello. No tienen más interés que ese, lo cual es perfectamente respetable. Pero si tu objetivo es destacar sobre los demás para alcanzar esas metas profesionales y salariales que deseas, la actitud debe ser distinta, ya que esto es un juego mental en el que el enemigo a vencer eres tú mismo.

La cuestión es simple…; mientras unos piensan cómo hacer que el tiempo pase más rápido, otros piensan cómo ahorrar tiempo para dedicarlo a otras cosas. Por lo tanto, intenta aplicar esto último en tu día a día. Porque hay una cosa que está muy clara; la única manera de ser reconocido en una organización es ser muy bueno en tu trabajo, y la única manera de ser muy bueno en tu trabajo es haciéndolo de forma extraordinaria. Pero hay mucha gente que tiene por costumbre estar más pendiente de acabar una tarea que de hacer una gran tarea. La diferencia entre quien piensa en lo primero y el que se enfoca en lo segundo es la línea que divide la mediocridad de la excelencia. Y en este sentido, la empresa siempre va a detectar en cualquier equipo quien se decanta por un lado de esa línea y quien lo hace por el otro. En esto de crecer no hay atajos, únicamente esfuerzo y determinación.

Como decía anteriormente, en cualquier puesto de una empresa no puede haber queja sobre quien completa su tarea cada día. Lo que pasa es que cuando hablamos de desarrollo profesional dentro de una organización, esta meta normalmente no la consigue quien simplemente hace su trabajo o quien más horas y producción aporta en su puesto, sino quien contribuye con más valor a los intereses y objetivos generales de la empresa.

Por lo tanto, antes de marcarte como objetivo el destacar, pregúntate qué puedes aportar a tu equipo y a tu empresa que signifique realmente valor para ellos. Éste es el primer paso que deberás dar en el camino hacia tu promoción profesional.

Es posible que estés leyendo esto y te estés diciendo a ti mismo que el tema no va contigo, que en tu puesto de trabajo eso no puede suceder porque no se tiene en cuenta el esfuerzo individual, que tu jefe es un cretino incapaz de valorar tu contribución, que la empresa no premia el talento, o que no te pagan para eso. Mucha gente no sale de esa percepción y se pasan la vida profesional regulando su esfuerzo en función de lo que consideran que reciben por él. Las empresas no funcionan así, al menos si lo que quieres es llegar a algo, ya sea un incremento salarial, un ascenso o nuevas oportunidades de trabajo. Lo siento, pero para eso vas a tener que cambiar de actitud o no llegarás a ninguna parte.

Antes de plantearte cualquier meta de crecimiento, empecemos por lo fundamental…, es necesario que te asegures de que cumples con las expectativas que se esperan de ti en las responsabilidades asociadas a tu puesto. Si no estás seguro de ello o crees que esas expectativas no están bien definidas, lo mejor es hablarlo con tu responsable, ya que su cumplimiento será el punto de partida hacia tu objetivo de promocionar. Para ello es fundamental el tener una métrica de lo que haces sobre la base de una expectativa previamente definida. Si no tienes claro cual es, dudo mucho que se pueda cuantificar el nivel de tu rendimiento y saber si superaste aquello que esperan que hagas.

Y todo esto no es más que el principio… Tendemos a pensar que el cumplir con el trabajo asociado al puesto es suficiente y no, no lo es. Si lo que quieres es destacar en la empresa, deberás hacer algo más que simplemente cumplir con esa métrica establecida. Y hay muchas cosas en las que puedes actuar.

Aunque pueda parecer que el funcionamiento de tu entorno de trabajo va bien, eso no significa que no se pueda mejorar para que funcione aún mejor. Lo que se espera de alguien que desea crecer dentro de la organización es que aporte propuestas en este sentido. Cualquier acción que suponga un ahorro en tiempo y recursos significa un ahorro de costes para la empresa y esto siempre será reconocido. Busca áreas de mejora en tu trabajo, no importa tu posición o nivel, todos podemos mejorar nuestro entorno más inmediato y con ello también podemos ayudar a los demás. Si lo haces, no tardarás en ser reconocido por tu iniciativa y compromiso, tanto por compañeros como por la empresa. Empezarás a proyectar una imagen positiva de tu contribución y tu crecimiento profesional no tardará en llegar.

Puede parecer un poco duro el decirlo, pero debes mantener una idea fija y muy clara en la cabeza; a la empresa no tiene por qué importarle tus necesidades o problemas personales, solo le importan los suyos. Y lo que esperan de ti es que les ayudes a resolverlos. Por lo tanto, si te consideras un buen profesional, empieza a pensar de una forma profesional; tu meta es contribuir más que nadie a los objetivos que tiene la empresa; no estás ahí para que te tengan aprecio por cómo eres, por la formación que tienes o por lo simpático que resultas a los compañeros o al jefe. Se te valorará únicamente por la contribución y beneficios que aportes y has llegado a tu puesto de trabajo con esa única misión, que es por la que te pagan.

Por lo tanto, nunca olvides una regla fundamental en cualquier puesto de trabajo; si creces en la empresa lo harás por el valor que seas capaz de aportar a través de tu trabajo y de tu talento. Porque sí…, tienes talento. De hecho, la captación y retención del talento es algo absolutamente vital para las empresas y sabrán valorar el tuyo, solo tienes que mostrarlo y ponerlo a funcionar. Así que, pregúntate qué valor real tiene tu talento para la empresa y lo que que consigues hacer con él en tu trabajo, porque será en función ello el modo en el evolucionarás en tu vida profesional. Ten presente que nadie es imprescindible y siempre habrá un sustituto que posiblemente será capaz de hacer igual o mejor tu trabajo, la mejor manera de que no solo te mantengas, sino que destaques en él, será desarrollando continuamente tus capacidades aportando siempre lo mejor de ti.

En este sentido, productividad y excelencia son dos términos que describen las reglas del éxito en tu objetivo de crecer; la constante búsqueda del cómo hacer mejor tu trabajo, más rápido y de forma más rentable describe al profesional capaz de superarse y alcanzar sus metas. Pero no se trata solo de productividad, rapidez y rentabilidad…, también cuenta tu capacidad de comunicación con los demás y de qué forma interactúas con el resto del equipo para que esas habilidades se proyecten de forma positiva.

Comienza a reconocer tus capacidades y a ponerlas en práctica, pero ten presente algo; esto no va de hacerte ver mejor que los demás, ni tampoco de compararte con otros en una labor o responsabilidad concreta, ya que siempre va a haber quien tenga más capacidades que tú. Esto no es una competición, se trata de ser bueno en lo que haces y de ser constante en ello, pero trabajando en equipo, siendo humilde y estando siempre dispuesto a aprender de los demás. Conseguir tener éxito en la carrera profesional te va a requerir constancia, compromiso, empatía y responsabilidad.

El deseo de crecer, de alcanzar nuevas oportunidades y de sentirse realizado es algo digno, necesario y que la mayoría de personas desean o debería desear. Si quieres avanzar hacia estas metas, obtener reconocimiento por tu labor, capacidades y contribución, vas a necesitar superarte constantemente. Enfócate en las metas de tu empresa, mantente motivado, asume tus errores y aprende de ellos para encontrar soluciones mejores. Aprende también a comunicarte, demuestra tu disposición a ayudar, carácter resolutivo e interés por el éxito del equipo. Verás como las cosas empiezan a cambiar para bien.

Y por último, procura participar activamente en el trabajo conjunto, no seas individualista; recuerda que no estás solo, que formas parte de un equipo y que vas a necesitar la confianza de tus compañeros. Para esto se exige mucha empatía, respeto y paciencia. Si no eres capaz de mantener estas pautas en tu relación con los demás, difícilmente podrás crecer en una empresa en la actualidad. Hoy en día no está bien visto el perfil de compañero o jefe prepotente y dictatorial, o el no estar atento a los problemas y a las dificultades para superarlas, o la falta de lealtad… Las empresas buscan personas con dotes de liderazgo y compromiso, capaces de motivar y de sacar lo mejor de los demás en beneficio del conjunto y de la consecución de los objetivos compartidos.

Miguel Ángel Beltrán